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martes, 1 de septiembre de 2015

MÁS ALLÁ DE LOS REFLEJOS ( continuación)

Imagen robada de Google


Cuando volvemos a la aldea son ya las ocho de la noche, las chicas ha terminado de limpiar la casa y Juan ha recogido leña para hacer la barbacoa.
Me fijo que Rocco está mirando fijamente a un punto del bosque y gruñe, pero no le hacemos caso.
Mientras preparamos el fuego para cenar contamos lo que había pasado con el coche.
–Y ¿Alguno de vosotros se ha acordado de coger la bolsa de los móviles? Porque se habían quedado todos en el coche para que no nos molestase nadie. –dice María, mirándonos con cara inquisitiva.
Nos miramos unos a otros; ninguno nos hemos acordado de la maldita bolsa y tendremos que hacernos el camino a pie para recogerla. Pero eso ya será otro día.
Después de comer casi hasta reventar nos quedamos fuera jugando a las cartas.
Hace una noche perfecta; no hace frio, pero corre una brisa que hace balancear levemente las ramas de los arboles; estamos rodeados de ellos.
Llevamos todos unas chaquetas finitas, menos Luis, que prefiere estar en marga corta (Le gusta que la gente mire su cuerpo de gimnasio). Coge su guitarra y se pone a tocar y a cantar.
Después de varias canciones, me mira, ya sé que canción viene ahora, Could you be loved de Bob Marley.
La canta porque sabe que a mí me gusta mucho; me hace feliz escucharla de él. Me recuerda a una excursión que hicimos los cuatro amigos; sin chicas. Juan, Luis, el malogrado Robert y yo.
Fue el mejor fin de semana de nuestras vidas.
Teníamos dieciséis años y conocimos a un grupo de amigas gracias a la guitarra y la labia de Luis. Aquella noche perdí mi virginidad.
Comienza a refrescar; hacemos una hoguera y nos sentamos alrededor. Ya º son más de las doce y a Jaro se le ocurre la idea de contar historias de terror. Nos cuenta un par de ellas, pero por su forma de contarlas más que miedo nos hace reír a carcajadas.
Sara me pide que cuente la historia de la casa donde vamos a dormir; no me apetece contar nada y además no se contar historias de ningún tipo.
Todos comienzan a vitorearme y a pedirme que lo cuente y al final accedo.

****

–Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, en esta casa donde hoy vais a dormir hoy vosotros ocurrieron varios crímenes; unos crímenes atroces.
Me siento a gusto contando la historia de mi familia y continúo –lo mejor será que comience por el principio.
– ¡Espera, espera! –Grita Juan –antes de que continúes vamos a abrir la botella de vino que nos ha regalado la amable anciana.
Se dirige a la cocina y al rato viene con la botella abierta y unos vasos de plástico. Entrega uno a cada uno y los va llenando.
Me ofrece un vaso, pero yo no bebo alcohol y lo rechazo. Continúo con mi relato:

****

 –Esta historia comenzó en 1916.
Mi bisabuelo con tan solo veinte años era el más rico de la comarca. En esta misma aldea tenía varias tierras que trabajaban los aldeanos.
Mi bisabuelo tenía fama de tirano. Se decía que todo lo que quería lo cogía sin preguntar, tanto los alimentos como las mujeres. Se dice también que tuvo más de un
hijo con las aldeanas, pero nunca reconoció a ninguno.
Mi bisabuela era la mujer más bella de la comarca y todos los hombres la deseaban.
Mi bisabuelo se enamoro de ella en el mismo momento en que la vio.
Se decía que ella estaba enamorada desde pequeña de un joven campesino que vivía enfrente de su casa, pero ya se sabe que el dinero puede más que el amor y mi bisabuelo la compro a sus padres por unas cuantas monedas.
 –cojo la botella y les lleno los vasos.
–Mi bisabuelo la quiso, sí, la quiso muchísimo hasta que en 1919 dio a luz a una niña. Mi bisabuelo quería un niño para que se pudiese ocupar de las tierras y le odio por ello.
Después solo se acostaba con ella cuando estaba demasiado borracho.
A los tres años nació mi abuelo, pero el amor ya había desaparecido.
Cuando contaba con seis años, la niña murió ahogada en un pozo cercano a la casa. Las malas lenguas decían que fue mi bisabuelo quien ahogo a la niña, pues tenía un problema al hablar. Nadie entendía lo que decía.
También había quien decía que la mato mientras abusaba de ella.
Desde aquel momento mi bisabuela comenzó a interesarse por temas de ocultismo y magia negra y se decía que iba a visitar mucho a su abuela que tenía fama de meiga.

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