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lunes, 23 de noviembre de 2015

MÁS ALLÁ DE LOS REFLEJOS VIII

Imagen robada de Google




La guardia civil encontró el cuerpo de tu tatarabuelo, ya en estado avanzado de descomposición, solo pudo ser reconocido por un anillo de oro que llevaba en el dedo anular de la mano derecha que llevaba sus iniciales. Los dos muchachos fueron detenidos y juzgados como adultos por parricidio. El pequeño pago con pena de muerte, pero el mayor, todavía no se sabe cómo, salió libre a los pocos meses. Volvió a la aldea quedándose con toda la herencia de sus padres y comenzó una nueva tiranía.
La historia de tu bisabuelo ya la conoces, más o menos, pues tampoco es verdad todo lo que se contaba de él...

***

Oigo jaleo en la planta de abajo, me visto y bajo corriendo para ver qué pasa. Cuando llego, veo a Jaro sentado en una silla de la cocina, llorando. – ¿qué pasa? –pregunto. Jaro me mira con la cara desencajada y con lágrimas en los ojos. –Han matado a Rocco, le he encontrado en el bosque, atado en un árbol y con la cabeza machacada.
– ¡Pero, eso no es posible! Aquí solo estamos nosotros, no hay nadie más en la aldea. –Mi sueño era realidad, fui yo quien mato al pobre perro, por eso anoche desperté afuera y con sangre en las manos. – Quizá hayan sido cazadores furtivos que se vieron sorprendidos por Rocco y por eso le mataron. –Dice Juan. Siempre le ha gustado jugar a los detectives, tengo que tener cuidado con él. –Creo que lo mejor será que vallamos a por el animal y le enterremos, ya no podemos hacer nada. –comenta Luis. Salimos él y yo en busca de Rocco, cogemos dos palas que hay en el cobertizo; lo enterraremos en el bosque. Llegamos donde ésta Rocco, dos buitres se están alimentando de él, agarramos unas piedras y las lanzamos contra las aves carroñeras que salen volando asustadas. Cogemos a Rocco entre los dos, Luis por los pies y yo por la cabeza, al levantarle se le salen las tripas, los buitre le han abierto entero. Luis suelta al perro de golpe y comienza a vomitar, mientras yo no puedo ocultar una sonrisa; con el animal agarrado todavía, miro su machacada cabeza, puedo ver sus ojos, mirando inquisitivamente, me asusto y le dejo caer. –Vamos, amigo enterremos a este bicho y vallamos para casa, que ya está oscureciendo. –Le digo a Luis. Nos ponemos a cavar a un par de metros de donde se encuentra el animal. Paro un momento. Miro hacia el lugar donde se encuentra el perro, ésta en pie, mirándome, con la cabeza destrozada y las tripas en el suelo. Me asusto, doy unos pasos hacia atrás y caigo dentro del hoyo, cuando vuelvo a mirar Rocco ésta en la misma posición que le dejamos nosotros. Luis ve mi cara de espanto. – ¿qué te pasa? Parece como si hubieses visto un fantasma. –No, tranquilo estoy bien. –Le digo intentando sonreír. Seguimos cavando, miro al perro de reojo, pero ya no se mueve.
–Luis, cuéntame, a esa tal Gema ¿cuando la conociste?
–La conocí la noche que quedamos todos para hablar de hacer este viaje, después de que vosotros os fuisteis, me quede un rato tomando una copa.
–Y la viste y la entraste ¿No?
–No, la verdad es que ella me entro a mí, tenía pensado terminarme la bebida e irme para casa.
–Pero, al final no te fuiste solo ¿Eh? Bueno y ¿qué tal es? Parece maja.
–Es buena chica, pero es muy reservada, nunca me cuenta nada de su vida y cuando intento que me diga algo se pone nerviosa y cambia de conversación.
–Seguimos cavando, aunque ya casi no se ve, me giro y Luis está de espaldas a mí, si ahora le golpease no se podría defender. Levanto mi pala y me dispongo a golpearle, pero en ese momento veo la luz de una linterna. Bajo la pala y continuo cavando. Es Gema que viene a buscarnos. – ¿Todavía no habéis terminado? –Dice mientras se acerca a nosotros, al ver a Rocco, sofoco un grito tapándose la boca con las manos –Gema, no mires, no es un espectáculo bonito de ver. –Le dice Luis mientras la coge de los hombros y la gira para que no vea al animal en ese estado. Arrastro al perro de las patas delanteras y le dejo caer en el hoyo. Luis suelta a Gema y comenzamos a tapar el agujero con la arena, miro a Gema, en sus ojos hay algo que me resulta familiar, pero no consigo saber que es, tiene una expresión en la cara entre miedo y excitación. (Esta noche Luis se lo va a pasar muy bien).

***

Nos están esperando fuera, en el porche. Son las diez de la noche, para cenar hay preparado un poco de embutido puesto en bandejas sobre la mesita del patio, en el centro de la mesita esta la ultima botella de tinto que nos regalo Maruxa, está abierta y le falta como un vaso. Juan ya esta bebiendo, creo que está empezando a tener problemas con el alcohol, desde que estamos aquí no ha dejado de beber. Jaro está sentado un poco separado de los demás, tiene los ojos hinchados de llorar. Junto a él esta Sara, con la cabeza apoyada en su hombro, cogidos de la mano mientras con la otra le acaricia el pelo. Gema se ha acercado a María y están hablando, parece que ha hecho buenas migas entre las dos chicas. Luis coge su guitarra, mira a Jaro y la vuelve a dejar en su sitio, parece que no está la noche para cancioncitas, aunque yo, no sé muy bien por qué, me encuentro alegre. –No deberíamos haber venido a este sitio dejado de la mano de dios –Dice Jaro. .Si hubiésemos ido a Valencia como propuse yo, Rocco ahora no estaría muerto. Como coja al que ha matado a mi perro, os juro que yo… -¡¿Tú qué?! ¡¿Eh?! ¡¿Tú qué?! –Dije a voz en grito, notaba como se tensaban todos los músculos de mi cuerpo, cerré los puños. –En este mundo sobra gente como tú, debería… –Me contuve, afloje las manos, intente borrar ese pensamiento de mi cabeza, sin conseguirlo, lo deseaba de veras, lo deseaba con todas mis fuerzas. Luis se interpuso entre Jaro y yo. –Haya paz señores, haya paz, no hemos venido a discutir si no a pasarlo bien, lo de Rocco ha sido una desgracia, pero no debemos discutir entre nosotros. –Tienes razón –Dice Jaro, me tiende la mano, le miro de arriba a abajo y estrecho su mano, no por que quiera estrecharla, es por zanjar este asunto. De momento. Cenamos de mala gana, esta noche no habrá historias que contar, ni chistes, ni nada de nada. Pronto se van todos a la cama, solo quedamos jaro, que se queda en el porche, y yo que me acomodo en el sillón al lado de la chimenea, aunque la chimenea está apagada. Agarro el manuscrito y comienzo a leer:

***

Tu bisabuelo, es cierto que era un déspota que hacia lo que él quería, tenía a las fuerzas del orden compradas y hacia lo que le apetecía dentro de la aldea. Tu bisabuela no era tan buena como parecía. No comenzó a hacer brujería después de la muerte de su hija, ya era bruja mucho antes, sí bien es cierto que estaba enamorada de un campesino vecino suyo, parece ser que ella misma preparo un hechizo de amor para atrapar a tu bisabuelo. Al contrario de lo que se comenta, tu bisabuelo siempre estuvo enamorado de ella, pero él hacia la misma vida que de soltero mientras ella seguía con su magia negra y acostándose con el campesino al que también utilizaba a su conveniencia. La niña que nació no era de él sino del campesino y desde muy pequeña tu bisabuela la enseño las artes del ocultismo. Sí es cierto que tu bisabuelo la mató, pero lo hizo por miedo no como se decía que abusaba de ella y a tu abuelo le mando a estudiar fuera para evitar que hiciese con él lo mismo que con la niña. Según iban pasando los años, tu bisabuelo cada vez estaba más trastornado, decía que oía la voz de la niña que decía una incomprensible frase: ¡Solatám!, sodot a solatám. Mato a su mujer y al amante como se contaba, a él de una puñalada y a ella de una paliza. Al poco tiempo apareció muerto, pues ya estaba muy enfermo. Todavía no se sebe como fue, el único que lo sabía era tu abuelo, pero nunca dijo nada.

***

– ¡Solatám!, sodot a solatám. Despierto sudando, me duelen todos los músculos y estoy en mi cama, vestido, no sé cómo he llegado a ella, lo último que recuerdo es que estaba leyendo el manuscrito de mi tío. Como siempre son las cinco de la mañana y ya no podre dormir. Oigo voces en la habitación de Sara, no distingo bien las voces, pego la oreja a la pared y oigo a Sara, pero no está hablando con Jaro si no con Gema, intento entender la conversación. –Creo que Jaro se ha ido al pueblo a buscar el coche, anoche vino y me dijo que se quedaba afuera, que no podía dormir y que en el momento que amaneciese se iría al pueblo. –Comenta Sara. –Sí, yo creo que lo mejor será que nos vayamos de este lugar, no sé por qué, pero hay algo aquí que no me gusta. Cuanto antes nos vayamos, mejor.
Esto se me va de las manos, ¿y si he matado también a Jaro? No puede ser, yo soy incapaz de matar a alguien, aunque tampoco me creía capaz de matar a un animal y he terminado con la vida de Rocco. Me visto rápidamente y bajo a la cocina. Juan y María están desayunando tranquilamente. –Buenos días, ¿qué tal va todo? –Pregunto como si no pasara nada. –Aquí andamos y tú ¿Qué tal has dormido? –Bien. Observo a Juan y lo que esta bebiendo no es café, es whisky. Su problema con la bebida es cada vez peor. Bajan Sara y Gema y preparan el desayuno para ellas y para mí. ¿Jaro no se ha despertado todavía? –Pregunto, aunque ya sé la respuesta. –Jaro se ha ido al pueblo a buscar el coche, dice que no aguanta ni un minuto más aquí. –Nos cuenta Sara. –Ésta muy afectado por la muerte de Rocco. Luis entra en la cocina, viene sonriendo y le da un beso en la frente a Gema. – ¿Qué tenemos para desayunar, niños? –Pregunta, mientras se sienta a mi lado y coge una de mis tostadas, en un acto reflejo agarro el tenedor y se lo clavo en la mano. – ¡Joder! ¡¿Qué coño haces?! –Grita Luis mientras unos hilillos de sangre resbalan por su mano. –No vuelvas a coger mis cosas, capullo de mierda. Me levanto bruscamente haciendo caer la silla, todos se quedan en silencio; mirándome. –Idos todos a la mierda.

***

Salgo de la casa; el cielo está completamente gris, sopla un fuerte viento y me dejo ir hacia donde él me lleva. Llego cerca de casa de Maruxa y veo movimiento dentro, quizá Maruxa ya ha llegado de la ciudad; me siento sosegado y en calma; voy a pasar a verla; la puerta está abierta y entro, todo se encuentra en calma, no se oye ni un ruido; entro despacio, hay un olor extraño por toda la casa, no sé muy bien lo que es, pero no me gusta. – ¿Maruxa? –Nadie contesta. – ¿Maruxa? –No recibo contestación. Me dirijo a la cocina, no hay nadie, solo veo cucarachas que al oír mis pasos se esconden rápidamente, da la impresión de que la casa llevase muchos años sin estar habitada. Entro en una habitación y esta igual de sucia, hay telarañas por todas partes, la cama esta sin hacer, las sabanas rotas y sucias y una gruesa capa de polvo cubre los muebles, la otra habitación esta igual a diferencia de que la cama está hecha. Al fondo del pasillo hay una pequeña puerta de madera, me acerco a ella, giro el pomo, la puerta se abre con facilidad. Es una especie de sótano, abajo, hacia la izquierda, se ve luz, una luz oscilante y naranja. Para bajar hay unas escaleras de madera, la barandilla está rota en algunos tramos. Comienzo a bajar, los peldaños crujen a mi paso, llego a bajo, hay un pequeño pasillo y el marco de una puerta de donde proviene la luz, me asomo un poco, como si fuese un espía. Hay una habitación pequeña, de unos cuatro metros cuadrados, en la pared del fondo hay una cruz, pero la cruz esta invertida, hay dos grandes cirios, uno al lado del otro, las paredes están pintadas con palabras que no entiendo, en la pared enfrente de mí hay un espejo en el que puedo leer algo que me resulta familiar: ¡Solatám!, sodot a solatám. Oigo un ruido, miro y veo a Maruxa, pero no ésta como las otras veces que la vi, parece más vieja, lleva el pelo suelto, gris y largo, el vestido es parecido al de las otras veces pero la hace más tétrica. Junto a ella va Rocco con la cabeza aplastada y las tripas arrastrando por el suelo. No me ha visto. Enciende unas velas que están en el suelo, formando una especie de triangulo, se coloca en el centro y se pone de rodillas y pone sus manos como si fuera a rezar, comienza hablar en gallego:
- ¡Oh, señor! Meu señor, o Anticristo. Deus do submundo, señor do inferno. Hoxe é o gran día, o aniversario da morte do seu empregado, o seu desexo será realizado esta noite hoxe vai ter máis almas no inferno.
Por lo que llego a traducir es algo como:
¡Oh, señor! Mi señor anticristo. Dios del averno, señor del infierno. Hoy es el gran día, el aniversario de la muerte de tu sierva, hoy se cumplirán tus deseos esta noche tendrás más almas en el infierno.
Se levanta, las velas se apagan con un soplo de aire que no sé de donde procede, cuando vuelvo a mirar a Maruxa la veo que va cambiando, cada vez es más joven hasta que se vuelve una niña de unos seis años, su pelo es rubio es una niña preciosa, se da la vuelta en dirección a mí, sus ojos son completamente blancos. Me quedo paralizado por el miedo, se me acerca, puedo oír su voz pero no mueve los labios. Tiene una voz dulce, no sé por qué, pero me pongo de rodillas delante de ella, me coge la cara con sus manitas. –No temas, no voy a hacerte daño. –Cierro los ojos y comienzo a ver imágenes, la veo a ella como es ahogada por mis propias manos, me veo golpeando a mi tatarabuela con el atizador de la chimenea, me veo golpeando a personas mientras me rio, veo como apuñalo a un tabernero, veo como mato a mi bisabuelo de un disparo…

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