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martes, 10 de noviembre de 2015

MÁS ALLÁ DE LOS REFLEJOS VI

Imagen robada de Google



 En la primera hoja pone: Confesión familiar y su nombre, en la segunda el título: Para Iván. Paso a la tercera hoja y comienzo a leer: querido Iván si estás leyendo esto significa que has venido a esta maldita casa, deberías salir de ella cuanto antes. Creo que es mejor que te cuente toda la historia de la familia.
 Provienes de los Carrizo, una familia de asesinos, desde tu tatarabuelo hasta tú mismo, todavía no lo sabes pero eres un Carrizo y eres como todos los demás, solo rezo por que sea lo más tarde posible.

****

En 1874. Tu tatarabuelo, Manuel Carrizo, con tan solo dieciocho años, tuvo que huir de León después de ser acusado de matar a sus propios padres con una azada cuando regresaba de trabajar en las tierras de su padre, por lo que se oía por aquellos alrededores fue por una pequeña discusión con su padre. Llego a Galicia donde conoció a tu tatarabuela; era de una familia rica, pero sus padres no aceptaban el enlace; la verdad es que no tenía muy buena fama en el pueblo, por haber tenido más de una disputa en las tabernas de los alrededores. Al año siguiente, los padres de ella murieron en extrañas circunstancias y seis meses después se casaron estando ella embarazada de tu bisabuelo. Con el dinero heredado y mucho trabajo, consiguió ser el más rico del pueblo, pero el mismo día que el niño cumplía siete años, tuvieron que irse de allí llevándose el dinero y uno pocos enseres, pues le habían acusado de la muerte de un tabernero vecino de su casa. Se  decía que la noche anterior, estando borracho como una cuba discutió con el hombre porque no le quiso servir más. El siempre negó haber asesinado al hombre, pero antes de que le arrestaran huyeron hasta esta aldea. Una vez aquí, comenzó a trabajar duro e intento no meterse en problemas. Tres años después nació otro niño. Tu tatarabuela murió en el parto, o eso se dijo, pues se rumoreo que fue tu tatarabuelo quien la mató porque se decía que el  niño no era suyo.

****

– ¡Han picado, han picado! –Grita Luis, mientras comienza a recoger carrete y soltar, al poco tiempo ya tenemos muestra primera pieza. Dejo el manuscrito y me acerco a ellos, es una carpa de por lo menos kilo y medio.
Ahora es mi turno de quedarme con las cañas y saco otras dos carpas un poco más pequeñas, parece que vamos a tener la comida de mañana, las chicas se meten en el agua, pero salen enseguida porque está muy fría. Sacamos la comida y comenzamos a comer. Después los hombres nos buscamos una sombra para dormir la siesta mientras las chicas siguen hablando de sus cosas.
–Solatám, sodot a solatám. –Veo una niña ahogando se en un pozo, tiene las unas arrancadas de intentar agarrarse a las paredes, tiene sangre en la cabeza y está llorando, sus ropas están rotas, mojadas, es un vestido antiguo, como de los años veinte, me mira fijamente. – ¡Solatám!, sodot a solatám.

****

–Despierta, despierta. –Veo a Sara. –Estabas gritando y no dejabas de moverte, ¿te encuentras bien? –Sí, he tenido una pesadilla, solo eso. –Miro a mi alrededor, todos me están mirando, les sonrió y me levanto. –Vamos, ¿Quién se quiere dar un baño? –Luis y Juan vienen conmigo. –Iván, desde que estamos aquí, te encuentro muy raro. ¿Te pasa algo? –No, estoy bien, solo ha sido una pesadilla.

****

Me quedo un rato más en el agua, los veo mientras recogen las cosas, se están riendo de mí, lo sé. Salgo, cojo la toalla y me seco, todo está ya metido en las bolsas menos el manuscrito, seguro que querían que se me olvidase allí.

****

A las siete de la tarde llegamos a casa, Juan y Jaro se van a buscar leña y se llevan a Rocco con ellos, Luis y yo nos quedamos preparando la barbacoa mientras las chicas van a la cocina a por la cena. Jaro trae en las manos una liebre, entra corriendo. – ¡Mirad lo que ha cazado Rocco! Ha salido corriendo por el bosque y cuando ha vuelto la traía en la boca, todavía estaba viva, la ha matado Juan, es un experto en matar animales. –Juan viene abrazando un montón de leña y la deja caer al lado de la barbacoa. –Ya tenemos comida para mañana, entre las carpas y la liebre nos vamos a poner las botas. –Me dice con una sonrisa de oreja a oreja. –A ti se te da bien hacer las judías con liebre ¿no? –Ya estoy un poco harto de que hagan conmigo lo que ellos quieran, pero esto va a cambiar, por mis antepasados que esto va a cambiar.

****

A las once, terminados de cenar, pero el cielo tiene un color gris plomizo que nos anuncia que va a empezar a llover, nos metemos dentro de casa y encendemos la chimenea, sopla un fuerte viento que se filtra a través de ella produciendo un silbido escalofriante las ventanas crujen, es un momento perfecto para seguir con la historia de mi familia.
Voy a la cocina y abro otra de las botellas de Maruxa, cojo unos vasos y se los llevo para que puedan beber. Al llegar al salón están todos sentados en los sillones y a mí me ha dejado una silla medio desvencijada, Rocco esta tumbado al lado de la chimenea, dormitando.
–Mañana ¿Qué tenéis pensado que hagamos? Se ha puesto el tiempo muy malo y no parece que vaya a dejar de llover en toda la noche. –Pregunta María que parece que le está sentando bien estos aires. – ¿Qué  os parece si hacemos un poco de senderismo por el bosque?, si no llueve, claro. –Dijo con una efusividad que me sorprende incluso a mí. – ¿Senderismo tú, si vas con el coche hasta para comprar el pan? –Dice Luis con una sonrisa irónica. En este mismo momento le estrangularía, ¿qué se habrá pensado qué es? Siempre con sus aires de suficiencia. Sara me mira y ve que algo no va bien. –Pues yo lo veo una buena idea, podríamos subir a la montaña, desde arriba debe haber unas vistas preciosas –Dice; me mira; ya estoy más calmado. –Yo me apunto a subir. –Dice Juan, me mira con cara de preocupación, pero me guiña un ojo.  –Bueno, y una vez qué ya sabemos dónde ir, yo creo que es el momento gusto para que Iván nos siga contando la historia de la casa –Dijo Luis mientras me pasaba la mano por el hombro.
Llene sus vasos de vino y me prepare para seguir narrando la historia:
-Como recordareis, ayer nos quedamos en que mi bisabuela se aficiono al ocultismo y la magia negra; pues continuó:

1 comentario:

  1. siempre queda un gancho para entusiasmarnos con el seguimiento de la historia, eso lo haces muy bien, querido amigo pescador, poeta y narrador
    te mando un gran abrazo desde el sur primaveral

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