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jueves, 28 de junio de 2012

ME SANTIGUO

, Paolo y Francesca "La divina comedia"


Me santiguo,
alzando mis plegarias a Yahvé para entrar en el nirvana.
Pero no creo en medias lunas, estrellas ni cruces gamadas.
No creo en Zeus, Odín ni en Shiva.
Solo creo en tu amor, niña divina.
Mataré a Prometeo para robarle su llama,
quemaré el jardín del Edén si hace falta.

Robaré a Caronte sus monedas, haré astillas su barca.
Te buscaré en cada sueño; en cada mañana.
Acariciaré tu pelo mientras te canto una nana.
A Morfeo suplicaré que te deje dormir
y moriré por tus sueños si he de morir.

Cruzaré los infiernos de Dante si algo te pasa mi amada.
Comprenderás que mi vida es tu vida, que mi alma es tu alma.
Que cada beso que me dan tus labios; cada mirada.
Cada sonrisa que me regalas… Es el maná que me falta.

viernes, 22 de junio de 2012

COMENZAR DE NUEVO

Imagen sacada de Google

Quisiera comenzar de nuevo, pero no me encuentro el botón del reset.

jueves, 21 de junio de 2012

EL NIÑO

Imagen sacada de Google

Le vi una tarde gris, cuando salía de clase.
La chaqueta manchada de barro mientras otros niños se reían.
Una herida en el labio y el alma partida,
mordiéndose las lagrimas de dolor y de ira.
No esta permitido llorar, pues provocaría más risas.

En casa, mientras esta a solas se mira en el espejo.
Un muchacho normal y no un “friki” es lo que ve en el reflejo.
Pronto llegará papá, y él con la cara marcada,
si esta noche llega borracho con su cuerpo la emprenderá a patadas.
– ¿Cuándo aprenderás a defenderte, ¡nenaza!?
Mira a los ojos de su madre en busca de algo de ayuda
y la ve escondida en un rincón, llorando, pero callada,
aunque lo que más le duele es que ya no siente nada

En su triste habitación matando zombis en la consola
piensa que estaría bien el tener una pistola.
Sueña que baja al parque con el arma cargada
matando a los que de él se burlan entre grandes carcajadas.

La lluvia sobre el cristal le despierta sobresaltado.
Desde el sexto de su planta la salvación esta hay abajo.
Nadie le echará de menos, y nadie le hará más daño.
Un solo salto hizo falta para romperse en mil pedazos,
no se escuchó ni un grito, solo un gran golpe en un charco.
Nadie recordó ese día, que era su decimo cumpleaños.

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